Superalimentos




Se han puesto de moda entre quienes desean mantenerse saludables.

Karina Rodríguez Chiw

Antecedentes

Se cree que la primera vez que se utilizó el término superalimento fue a principios del siglo XX, pero realmente se popularizó en el lenguaje cotidiano en tiempos recientes. Y aunque en los medios de comunicación e internet existen un sinfín de artículos e información relacionada con este tema, no existe ninguna definición oficial ni legal de lo que es un superalimento.

Por ejemplo, este término se define en The Oxford English Dictionary como “un alimento rico en nutrientes, especialmente beneficioso para la salud y el bienestar”; mientras que el diccionario Merriam-Webster menciona que se trata de un “alimento rico en compuestos benéficos para la salud. Algunos especialistas consideran que “es un tema de moda y muy controvertido, ya que científicamente no hay evidencia de ello, pero sí mucho interés de la población por una dieta que preserve la salud y aplace el envejecimiento”, afirma la doctora Blanca Hernández Lara, médica internista. Para esta especialista no es realista esperar que un grupo llamado superalimentos vaya a aumentar o mejorar la salud, ya que lo importante es tener una alimentación variada y equilibrada que incluya alimentos de todos los grupos “y no seleccionar solo (sólo) los de un grupo, ya que al consumir diferentes alimentos se puede incrementar la capacidad del organismo para usar los nutrientes”. 

¿Sabías que…   ?

“Existen alimentos que no son llamados superalimentos pero que también son buenos para la salud si se incluyen en la alimentación diaria, ya que poseen vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, entre otros nutrientes. Son distintos a los alimentos ricos en “calorías vacías”, los cuales nos aportan muy poca cantidad de nutrimentos y muchas calorías, por lo que si se consumen en exceso pueden ser dañinos a la salud. Un ejemplo de este grupo son los refrescos y las papas fritas”, nutrióloga María Villalón.

 

Según los científicos

Hasta hoy las afirmaciones en torno a la existencia de los superalimentos son resultado de algunas pruebas científicas realizadas a ciertos alimentos —como los arándanos, el acai y la granada— las cuales poseen una gran cantidad de antioxidantes que pueden proteger a las células del cuerpo frente a los radicales libres provocados por el estrés, el tabaco y el consumo de alcohol. Además, ayudan a prevenir el cáncer, la diabetes y la pérdida de memoria. Sin embargo, aunque se avaló que los nutrientes que poseen estos alimentos, entre otros tantos que también se evaluaron, son beneficiosos para la salud, a la hora de aplicar los resultados de esos estudios a dietas reales aparecen dificultades, ya que la elevada cantidad de nutrientes que se usó para las investigaciones, desde un punto de vista realista no se alcanzan en una dieta normal. Además, los efectos fisiológicos de muchos de esos alimentos son solo sólo a corto plazo; lo cual significa que las personas tendrían que consumirlos frecuentemente para obtener algún beneficio en su salud. Otros alimentos también evaluados fueron:

  • Se le considera cardiosaludable porque sus altos niveles de nitrato son convertidos en óxido nítrico por el organismo, el cual reduce la presión arterial y la coagulación de la sangre.
  • Salmón. Por su alto contenido en ácidos grasos omega 3 ayuda a prevenir problemas cardiacos y enfermedades cardiovasculares, así como a aliviar el dolor en personas que padecen artritis reumatoide.

Por otra parte, es importante tomar en cuenta que muchos de estos estudios usaron modelos animales como ratas; o bien realizaron experimentos in vitro en lotes aislados de células humanas. Por ello, estas pruebas sólo  solo son útiles para tener una idea de cuáles podrían ser las propiedades para la salud y los mecanismos fisiológicos de los compuestos que poseen determinados alimentos, pero no nos aseguran que tengan los mismos efectos en las personas cuando los incluyen en su dieta. Además, la investigación en los seres humanos sería una tarea compleja ya que las dietas, los genes y el estilo de vida son diferentes de una persona a otra y eso dificulta estudiar el efecto que tienen los nutrientes en la salud.