Cafeína, amiga o enemiga




¿Es sano recurrir a la cafeína para obtener energía adicional?

Evelin Ledesma

Es bien sabido que los universitarios tienen muchas actividades: cursar sus estudios, pasar tiempo con tu familia, quizá trabajar, hacer labor altruista...y, por supuesto, siempre tiene que haber tiempo para la vida social. Pero, ¿es sano recurrir a la cafeína para obtener esa energía adicional?

De acuerdo con cifras de 2011 de la Sagarpa, en nuestro país el consumo promedio de café es de 1.1 kilogramos por habitante al año, cantidad que aumentó desde el 2000, cuando era de 470 gramos anuales por habitante. Este consumo tiene una frecuencia importante pues, según lo indica un sondeo realizado en 2009 por la Profeco, más de la mitad de los consumidores de café lo hacen diariamente, mientras que 28 por ciento lo ingieren de cuatro a seis días a la semana. En lo que respecta a las cantidades de café, el consumidor promedio ingiere dos tazas y media de café al día, dosis que se sitúa dentro de los límites recomendados como "saludables" por la mayoría de los expertos.

El doctor Armando Castorena Maldonado, de la Clínica de Sueño del Instituto de Enfermedades Respiratorias (INER), comenta respecto a la influencia del consumo de cafeína en el sueño: "Desde el punto de vista práctico, la cafeína está directamente relacionada con el insomnio, y podría ser causa de una mala calidad de sueño, provocando al día siguiente somnolencia y fatiga diurna por no haber cumplido con el tiempo destinado para dormir".

El experto afirma que la cafeína puede mantener la frecuencia cardiaca y la presión arterial más elevadas, causando que el sueño sea menos reparador. Pero advierte que hay que diferenciar entre un efecto agudo y uno crónico, que depende de dos factores principales: la dosis de cafeína y la sensibilidad genética que tenga cada individuo a esta sustancia. Eso explica que haya personas que pueden beber café y dormir sin problema, y otras a quienes con poca cantidad ingerida les sea imposible dormir.