Facilita tu aprendizaje




¿Se te enredan las ideas o te distraes con frecuencia? ¿Te cuesta trabajo concentrarte? ¿Te tardas mucho en ejecutar tareas?

Consolación Salas

Dificultades para aprender hay muchas, pero cuando los especialistas hablan de problemas de aprendizaje, se refieren más que nada a los trastornos que afectan a estudiantes sin discapacidades físicas, psicológicas o socioculturales que alteren su capacidad de aprendizaje, y que en la mayoría de los casos tienen una inteligencia normal o superior. Entonces, ¿por qué no aprenden? “Se debe a diferentes causas, pero una de las más frecuentes es que los mensajes que llegan a su cerebro les son confusos porque procesan la información de manera diferente al común de los estudiantes. Ello complica el aprendizaje y afecta su rendimiento académico en una o varias áreas de estudio”, dice la doctora María Teresa Alicia Silva y Ortiz, psicopedagoga e investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM. Y aclara: “No
hay que confundir malos hábitos, desorganización, distracciones y/o falta de técnicas de estudio con dificultades para aprender”.
Si crees que es tu caso, la investigadora recomienda buscar el diagnóstico de un psicopedagogo, pues cada estudiante es único, con diferentes necesidades. Un especialista puede ayudarte a encontrar tus puntos
fuertes para contrarrestar los débiles con el fin de que curses con éxito tus estudios universitarios. Entre los problemas de aprendizaje más comunes están los siguientes:

Dislexia
Se trata, dice la doctora Silva, de una incapacidad para distinguir y memorizar letras o grupos de letras, falta de orden y ritmo en la colocación, y mala estructuración de frases, entre otros problemas, los cuales se hacen evidentes en la lectura y en la escritura (mala ortografía), y se manifiestan con dificultades de precisión, velocidad y comprensión. “La buena noticia es que se puede superar esta deficiencia con un programa elaborado por un especialista para tratar los aspectos más significativos y desarrollar estrategias propias para avanzar en los estudios”, agrega. La capacitación incluye organización del tiempo, estructuración del pensamiento y técnicas de decodificación fonética, por ejemplo.


Éstas son algunas recomendaciones para facilitar la comprensión de tus lecturas de clase:
• Lee el título y subtítulos del material a estudiar. Pregúntate qué tanto sabes del tema.
• Resalta con marcadores lo más relevante.
• Elabora un glosario con los términos que aparecen con mayor frecuencia.

• Recuerda las preguntas del buen investigador: ¿qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿para qué? Al responderlas tendrás lo esencial del contenido.
• Solicita ejemplos que te ayuden a comprender el texto.
• Pide instrucciones más simples y claras.
• Si es posible, graba tus clases además de tomar apuntes.
• Pregunta si pueden autorizarte a presentar exámenes orales.
• Además de tus lecturas escolares, lee libros de tus temas favoritos.


Disgrafia
“Suele manifestarse, por ejemplo, con problemas de sustitución, distorsión, omisión y/o inversión de letras como d por b, o bien p por q. También cuando se juntan palabras dentro de oraciones”, explica Jesica Ruth Aguado Santos, terapeuta en Comunicación Humana con maestría conductual, del Centro de Diagnóstico y Terapia Integral (CDTI), de la Ciudad de México.
Igualmente asociados están ciertos problemas de ortografía (disortografía) y una letra ilegible. Todo ello puede tener diferentes causas, por lo que el especialista debe analizar cada caso. La disgrafia, dice la psicopedagoga, se trata con terapia que busca el desarrollo óptimo de habilidades como lectura, observación, dictado, atención y concentración, ubicación espacial y comprensión lectora.

Esto puede ayudarte a disminuir las dificultades de escritura:
• Piensa primero lo que quieres escribir.
• Investiga el tema antes de redactar.
• Construye esquemas como borradores.

Apunta las palabras que se te dificultan y resalta las letras a corregir.
• Aprende con los programas de texto de la computadora: fíjate en las fallas gramaticales y de ortografía que te detecta.
• Juega sopa de letras, crucigramas y acertijos. Aprende adivinanzas y trabalenguas. Así te familiarizas con palabras, frases y oraciones.
• Siempre revisa tus textos finales… ¡y vuélvelos a revisar!
• Memoriza palabras todos los días.
• Haz ejercicios de caligrafía.
• Usa hojas de cuadrícula grande para que te orientes en el espacio al escribir y puedas vigilar el tamaño e inclinación de la letra.