Nutrición




Alimenta tu cerebro

Karina Rodríguez Chiw

Seguro has oído hablar de ellos, pero ¿sabes para qué sirven realmente los carbohidratos, las proteínas y las grasas?

• Carbohidratos. Complejos, liberan lentamente la glucosa, que es el principal combustible para el sistema nervioso y el cerebro. La capacidad de atención y concentración dependen de la glucosa. Se encuentran en cereales integrales (arroz, trigo, cebada, centeno y otros), frutas y vegetales. Una dieta baja en carbohidratos favorece la depresión.

• Grasas. Saludables, pero con moderación. Evita las saturadas (mantequilla, leche entera, quesos grasos, carne de cerdo y margarina); de preferencia consume las monoinsaturadas (como el aceite de oliva y el de canola). Son importantes, ya que forman parte de las neuronas e intervienen en la transmisión nerviosa. Las mejores son las de aguacate, nueces, semillas de girasol, cacahuates, aceite de oliva extravirgen y de otras fuentes vegetales como la canola y el cártamo. Las dietas bajas en grasa incrementan la sensación de estrés y ansiedad.

• Proteínas. Necesarias para el sistema nervioso. Están compuestas por aminoácidos, básicos para la formación de neurotransmisores tales como la serotonina, que modula el funcionamiento de otras neuronas y participa en el control de la ansiedad y la agresividad; la acetilcolina, que interviene en el proceso de aprendizaje y en la percepción sensorial; y la noradrenalina, que desempeña un papel fundamental en la atención y la concentración. Están presentes en pescados (sardinas, salmón), carne de res y de cerdo; pollo; lácteos; yema de huevo; leguminosas (frijoles, habas, lentejas), así como en nueces, almendras y cacahuates.