¡Cuida tu cerebro! Parte 2




Al igual que todo tu organismo, el cerebro requiere de cuidados y una buena nutrición para mantenerse saludable y en buen funcionamiento.

Karina Rodríguez Chiw

Ejercita tu mente

Existen ciertas actividades que pueden ayudar a incrementar el rendimiento de las capacidades de tu cerebro (la inteligencia, la memoria, la concentración y la capacidad de resolución de problemas). Por ejemplo:

  • Leer más. Puedes elegir periódicos, libros o revistas. Esto te ayudará a expresar mejor las ideas que generas, pues contribuirá a enriquecer tu vocabulario y el uso correcto del lenguaje.
  • Aprende algo nuevo. Puedes estimular tu cerebro y fortalecer tus neuronas al aprender un idioma o a tocar un instrumento musical. Así evitarás que este órgano caiga en la rutina. Lo mejor es mantenerlo activo.
  • Juegos de mesa. Iniciar una partida de cartas, armar un rompecabezas, hacer ejercicios para la memoria o jugar ajedrez con los amigos te brinda la posibilidad de divertirte, socializar y ejercitar tu mente. 

Lo importante es elegir “actividades que ayuden a tu cerebro a pensar, formar criterios y efectuar tareas. Que sean de tu agrado, que te hagan moverte del lugar en donde estás y salir de la rutina diaria”, sugiere la doctora Pheres.

¡Nútrelo!

El cerebro, al igual que otros órganos, necesita un suministro diario de alimentos, de los cuales obtiene nutrientes, vitaminas y minerales que son vitales para su buen funcionamiento. Pero es esencial elegir los adecuados para que no lo afecten negativamente; y es que el cerebro “tiene una barrera protectora que transporta selectivamente los nutrientes y sustancias para su funciona­miento. Si son inadecuados hay desequilibrios neuroquími­cos en niveles de dopamina, norepinefrina y serotonina que provocan alteraciones en el pensamiento, emociones, energía, percepción y conducta”, afirma la nutrióloga Villalón. Si son los correctos pueden ayudar a producir neurotransmisores que favorecen el óptimo funcionamiento de la memoria, la concentración, los impulsos y el estado de ánimo. Por eso es importante brindarle una alimentación equilibrada que incluya vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos y proteínas.

Una alimentación desequilibrada puede pro­ducir carencias de algunos nutrientes y pro­vocar síntomas o sensaciones como apatía, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de atención, fallas de memoria o de con­centración, e incluso depresión. “La com­posición de cada alimento tiene un efecto directo en la producción de las señales químicas del cerebro, mediante los neu­rotransmisores. Comer correctamente mejora el estado de ánimo, nuestro pensamiento, memoria, etcétera”, añade la doctora Pheres.

A continuación te explicamos cuáles son algunos de los nutrientes más importantes para la salud de tu cerebro:

  • Ácido docosahexaenoico (ADH; también se conoce por sus siglas en inglés, DHA). Pertenece a los ácidos grasos omega 3. Es “el ácido graso más abundante del cerebro, en el que se desarrolla el pensamiento complejo y la capacidad de resolver problemas. Es esencial para el desarrollo correcto del sistema nervioso central y periférico, sobre todo del cerebro”, dice la nutrióloga y consultora privada Cecilia García Schinkel. Si se consume en cantidades adecuadas ayuda a mejorar la memoria y el rendimiento en el deporte y en cualquier actividad física. Fuentes: la principal son las algas de los mares fríos y, por consiguiente, los peces que las consumen, como atún, salmón, trucha, sardinas y bacalao. También hay alimentos fortificados con ADH, como aceites para cocinar, huevos, cereales y galletas.
  • Son pigmentos vegetales (color amarillo o naranja) que al consumirse se convierten en vitamina A. Tienen propiedades antioxidantes y contribuyen al mejoramiento de la memoria y a la protección de las células cerebrales a largo plazo. Fuentes: zanahorias, calabazas, jitomates, brócoli, pa­paya, espárragos.
  • Carbohidratos complejos. Aumentan el nivel de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor que tiene un efecto calman­te. Fuentes: cereales integrales (arroz, trigo, centeno). Evita los carbohidratos simples, como los alimentos azucarados y las harinas refinadas.