¡Cuida tu cerebro! Parte 4




El cuidado de tu cerebro está principalmente en tus manos. Es el momento ideal para adoptar hábitos saludables.

Karina Rodríguez Chiw

Y ahora, lo que no debes consumir

Evita consumir alimentos y bebidas ricos en:

  • Azúcar. Jarabes, refrescos, dulces, café o té endulzados con azúcar, bebidas alcohólicas preparadas con refrescos o jugos, jugos industrializados.
  • Cafeína. Bebidas energizantes, café, té y refrescos de cola. “La cafeína y otros estimulantes consumidos en exceso son dañinos para tus capacidades cognitivas”, señala la nutrióloga García Schinkel.
  • Glutamato monosódico. Alimentos enlatados y congelados, comida rápida.
  • Grasas saturadas y trans. Golosinas, alimentos fritos, capea­dos o empanizados; comida rápida.

En la práctica

Sin duda, el camino más efectivo para fortalecer la salud de tu cerebro, mejorar sus capacidades y prevenir el deterioro intelectual o enfermedades asociadas con el paso de los años es desarrollar un estilo de vida saludable. Para lograrlo, las especialistas te ofrecen los siguientes consejos:

  • Realiza actividad física por lo menos tres veces por semana.
  • Empieza el día con un desayuno balanceado para obtener la energía necesaria para realizar las actividades diarias. Es la comida más importante del día.
  • tener una dieta saludable y equilibrada. De nada sirve que a media mañana consumas alimentos que beneficien a tu cerebro, como las nueces, pero el resto del día te atiborres de refrescos o comida chatarra. Tu alimentación debe ser variada, con bajo contenido de grasas saturadas y trans, con abundantes alimentos ricos en omega 3 y 6, así como frutas y verduras.
  • Consume de dos a dos y medio litros de agua al día.
  • Disminuye el consumo de sal y de productos procesados que la contengan. Aléjate de los alimentos enlatados porque tienen conservadores que pueden acelerar procesos inflama­torios en el cerebro asociados con alteraciones en el estado de ánimo como la depresión y padecimientos neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer.
  • Haz cuatro o cinco comidas al día: tres comidas principales y dos colaciones, de preferencia. Comer seguido te da energía y te mantiene alerta. “Un cuerpo que se alimenta con una dieta fraccionada suele tener un metabolismo más rápido y mantener un peso corporal saludable”, explica la nutrióloga García Schinkel.
  • Evita el consumo de azúcares sencillos como dulces o refres­cos, que te proporcionan un alza en la energía, seguida casi de inmediato por un decaimiento físico y mental.
  • Suspende el consumo de alcohol y tabaco, sobre todo si no has cumplido los 18 años. “Tu cerebro y sistema nervioso aún están en desarrollo y son especialmente sensibles al alcohol, tabaco y drogas, que matan cantidades impresionantes de neuronas y disminuyen tu capacidad cognitiva, de memoria, concentración y retención de conocimiento”, detalla la experta.
  • No tomes más de dos tazas de café o té negro al día. La cafeína en exceso afecta tus capacidades cognitivas.
  • Evita comer demasiado o muy poco, ya que esto puede inter­ferir en tu enfoque mental. Una comida demasiado abundante te dará una sensación de pesadez y adormilamiento, mientras que la falta de alimento te distraerá mentalmente.
  • Por lo menos una vez al año practícate estudios de labo­ratorio de control que incluyan un perfil de lípidos y niveles de glucosa en la sangre.
  • Acude con regularidad al médico para revisión general y detección temprana de factores de riesgo de enfermedades.
  • Visita a un nutriólogo si deseas asesoría en cuanto a tu alimentación. Recuerda, eres lo que comes.
  • Relájate o descansa durante 20 minutos después de la comida.
  • Antes de dormir, respira profundamente para despejar los pensamientos y suavizar los músculos. Trata de acostarte siempre a la misma hora y procura dormir de 6 a 8 horas diarias para que descanses lo suficiente.
  • Evita llenarte de actividades durante el día que te abrumen física y emocionalmente.
  • Analiza tus relaciones afectivas y emocionales. Si son con­flictivas, también pueden afectar el funcionamiento de las capacidades de tu cerebro y llevarte a la depresión.
  • Aprende a manejar el estrés, ya que afecta la salud del cuerpo y del cerebro. El estrés puede dañar procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria, en especial el estrés crónico.
  • Ríe y diviértete. El humor estimula la generación de dopa­mina, una hormona y neurotransmisor que nos hace sentir bien. La risa nos ayuda a tener otra visión de nuestras preo­cupaciones, con lo cual evitamos que nuestra mente se ancle.
  • Practica meditación. Te ayuda a relajarte y a aclarar la mente.